Viernes, 15 May 2026 13:39

Reflexión - Ética electoral: El valor de la convivencia por encima de la diferencia

Escrito por Leonardo Amaya Martínez y Blanca P. Ballesteros
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Por: : María Idaly Barreto-Galeano. Mayo 14 de 2026
El grupo editor de eticapsicologica.org propone reflexiones sobre cuestiones éticas de amplio alcance, colocando especial atención en aquellas relacionadas con la aplicación práctica de la ética. 
Esta reflexión no pretende establecer lineamientos, sino proponer puntos críticos de reflexión y trabajo compartido.

Próximos a una de las decisiones más importantes para la democracia colombiana, cotidianamente vivimos estos tiempos electorales en medio de fenómenos de polarización y manipulación emocional que, en los últimos años nos llevan a reflexionar sobre las implicaciones éticas de la comunicación política y el ejercicio de la ciudadanía.

Desde Ética Psicológica hacemos un llamado a liderazgos políticos, medios de comunicación, instituciones académicas y a la ciudadanía en general, a considerar los siguientes puntos fundamentales para la preservación de la dignidad y el bienestar social::

  • Identificación de la polarización[1]: Es importante entender que las diferencias en política ocurren de tres maneras distintas:
    • Por nuestras ideas: Cuando no estamos de acuerdo en el tipo de país que queremos o en nuestros valores generales (polarización ideológica).
    • Por los temas del día a día: Cuando chocamos por temas específicos, como una reforma a la salud, el modelo de educación, la seguridad o el manejo de la economía (polarización temática).
    • Por lo que sentimos hacia el otro: Este es el punto más delicado. Ocurre cuando ya no discutimos por ideas, sino que sentimos rabia, desprecio o desconfianza total hacia quien piensa distinto (polarización afectiva).

    Aunque una democracia sana necesita que discutamos ideas y temas, nuestra convivencia se rompe cuando dejamos que esas diferencias se conviertan en odio. El problema no es pensar distinto, sino dejar de ver al otro como alguien que merece respeto.

  • Responsabilidad en la gestión emocional
  • [2]:Sentimientos como el miedo, la rabia o incluso una esperanza exagerada no son temas secundarios; son los que más influyen en nuestras decisiones. Debemos estar atentos cuando los discursos políticos intentan 'encendernos' o asustarnos para que reaccionemos con agresividad u obediencia ciega. Usar nuestras emociones para manipularnos no es ético y nos impide votar con libertad y calma.
  • Cuidado del lenguaje y la identidad
  • [3]: Quienes lideran el debate público tienen la responsabilidad de cuidar sus palabras. Usar estereotipos para atacar o sembrar sospechas injustificadas sobre los demás puede parecer una estrategia de campaña, pero en realidad es una forma de violencia que nos divide, nos enseña a excluir al que piensa distinto y rompe nuestra capacidad de vivir en paz.
  • Vigilancia ante la manipulación tecnológica
  • [4]:Las redes sociales pueden ser usadas para dividirnos. A través de mensajes personalizados, se busca despertar nuestras emociones más negativas para atacar la dignidad de otros grupos. Cuando veas un mensaje que descalifica por completo a un sector de la sociedad o que intenta hacernos creer que “ellos” son el enemigo, detente y cuestiona: ¿me están informando o me están manipulando para que odie?
  • Ética del voto y respeto al desacuerdo
  • [5]:Votar es una decisión difícil en la que cada persona pone sus esperanzas, sus miedos y su historia. Por eso, una democracia sana requiere que no juzguemos a los demás solo por su voto. El hecho de que alguien elija una opción distinta a la nuestra no lo hace una “mala persona” ni alguien “irresponsable”. El respeto mutuo debe estar por encima de los resultados, evitando que una diferencia de opinión nos lleve a romper amistades o vínculos familiares.

Hacemos un llamado a asumir el voto como un deber ético de cuidado mutuo. Esto significa rechazar la manipulación emocional que intenta bloquear nuestra reflexión y defender el derecho de cada persona a decidir libremente. La democracia se fortalece cuando entendemos que el desacuerdo no es maldad, sino pluralidad, y que nuestra tarea compartida es evitar que la polarización destruya la posibilidad de construir un futuro común.

Por: : María Idaly Barreto-Galeano. Mayo 14 de 2026
El grupo editor de eticapsicologica.org propone reflexiones sobre cuestiones éticas de amplio alcance, colocando especial atención en aquellas relacionadas con la aplicación práctica de la ética. 
Esta reflexión no pretende establecer lineamientos, sino proponer puntos críticos de reflexión y trabajo compartido.

Próximos a una de las decisiones más importantes para la democracia colombiana, cotidianamente vivimos estos tiempos electorales en medio de fenómenos de polarización y manipulación emocional que, en los últimos años nos llevan a reflexionar sobre las implicaciones éticas de la comunicación política y el ejercicio de la ciudadanía.

Desde Ética Psicológica hacemos un llamado a liderazgos políticos, medios de comunicación, instituciones académicas y a la ciudadanía en general, a considerar los siguientes puntos fundamentales para la preservación de la dignidad y el bienestar social::

  • Identificación de la polarización[1]: Es importante entender que las diferencias en política ocurren de tres maneras distintas:
    • Por nuestras ideas: Cuando no estamos de acuerdo en el tipo de país que queremos o en nuestros valores generales (polarización ideológica).
    • Por los temas del día a día: Cuando chocamos por temas específicos, como una reforma a la salud, el modelo de educación, la seguridad o el manejo de la economía (polarización temática).
    • Por lo que sentimos hacia el otro: Este es el punto más delicado. Ocurre cuando ya no discutimos por ideas, sino que sentimos rabia, desprecio o desconfianza total hacia quien piensa distinto (polarización afectiva).

    Aunque una democracia sana necesita que discutamos ideas y temas, nuestra convivencia se rompe cuando dejamos que esas diferencias se conviertan en odio. El problema no es pensar distinto, sino dejar de ver al otro como alguien que merece respeto.

  • Responsabilidad en la gestión emocional
  • [2]:Sentimientos como el miedo, la rabia o incluso una esperanza exagerada no son temas secundarios; son los que más influyen en nuestras decisiones. Debemos estar atentos cuando los discursos políticos intentan 'encendernos' o asustarnos para que reaccionemos con agresividad u obediencia ciega. Usar nuestras emociones para manipularnos no es ético y nos impide votar con libertad y calma.
  • Cuidado del lenguaje y la identidad
  • [3]: Quienes lideran el debate público tienen la responsabilidad de cuidar sus palabras. Usar estereotipos para atacar o sembrar sospechas injustificadas sobre los demás puede parecer una estrategia de campaña, pero en realidad es una forma de violencia que nos divide, nos enseña a excluir al que piensa distinto y rompe nuestra capacidad de vivir en paz.
  • Vigilancia ante la manipulación tecnológica
  • [4]:Las redes sociales pueden ser usadas para dividirnos. A través de mensajes personalizados, se busca despertar nuestras emociones más negativas para atacar la dignidad de otros grupos. Cuando veas un mensaje que descalifica por completo a un sector de la sociedad o que intenta hacernos creer que “ellos” son el enemigo, detente y cuestiona: ¿me están informando o me están manipulando para que odie?
  • Ética del voto y respeto al desacuerdo
  • [5]:Votar es una decisión difícil en la que cada persona pone sus esperanzas, sus miedos y su historia. Por eso, una democracia sana requiere que no juzguemos a los demás solo por su voto. El hecho de que alguien elija una opción distinta a la nuestra no lo hace una “mala persona” ni alguien “irresponsable”. El respeto mutuo debe estar por encima de los resultados, evitando que una diferencia de opinión nos lleve a romper amistades o vínculos familiares.

Hacemos un llamado a asumir el voto como un deber ético de cuidado mutuo. Esto significa rechazar la manipulación emocional que intenta bloquear nuestra reflexión y defender el derecho de cada persona a decidir libremente. La democracia se fortalece cuando entendemos que el desacuerdo no es maldad, sino pluralidad, y que nuestra tarea compartida es evitar que la polarización destruya la posibilidad de construir un futuro común.

Referencias

  • Aguilar-Pardo, D., Garzón-Velandia, D.-C., Carvajal-Builes, J.-C., Barreto-Galeano, M.-I., Zárate-Ceballos, H., & Sabucedo-Cameselle, J.-M. (2024). Linguistic differences in the political communication of winning mayors in Colombia’s local elections between 2019 and 2023. International Journal of Social Psychology. https://doi.org/10.1177/02134748241281586
  • Arias-Orjuela, C. A., Carvajal-Builes, J. C., Barreto-Galeano, M. I., & Sabucedo-Cameselle, J. M. (2024). Validación psicométrica de un diccionario para medir emociones intergrupales en un contexto político. Suma Psicológica, 31(1), 28–36. https://doi.org/10.14349/sumapsi.2024.v31.n1.4
  • Barreto-Galeano, M. I., Rico Revelo, D., Garzón-Velandia, D. C., Zárate-Ceballos, H., Gómez-Garzón, L. F., & Sabucedo-Cameselle, J. M. (2024). Tipos de polarización en las elecciones presidenciales de Colombia de 2022. Análisis Político, 108, 55–73. https://doi.org/10.15446/anpol.v37n108.11727
  • Garzón-Velandia, D. C., Barreto-Galeano, M. I., & Sabucedo-Cameselle, J. M. (2024). When political elites talk, citizens reply. Affective polarization through temporal orientation and intergroup emotions. Analyses of Social Issues and Public Policy. https://doi.org/10.1111/asap.12416
  • Thompson, D. F. (2018). The political ethics of political campaigns. In A. Lever & A. Poama (Eds.), Routledge handbook on ethics and public policy. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315461731-19
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