Principio del Mal Menor

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Por Leonardo Amaya y Gloria María Berrío-Acosta

La Doctrina del Mal Menor define como moralmente válida la elección de la opción que genera daño en un entorno en el cual no es posible garantizar la beneficencia y se está obligado a actuar. De este modo se reconoce la opción con mal menor como el mayor bien posible. Es importante que el profesional tenga muy claros sus argumentos al acogerse a esta doctrina de tal forma que, de ser necesario, pueda sustentar su actuación ante el escrutinio público.

Por Leonardo Amaya y Gloria María Berrío-Acosta

La Doctrina del Mal Menor define como moralmente válida la elección de la opción que genera daño en un entorno en el cual no es posible garantizar la beneficencia y se está obligado a actuar. De este modo se reconoce la opción con mal menor como el mayor bien posible. Es importante que el profesional tenga muy claros sus argumentos al acogerse a esta doctrina de tal forma que, de ser necesario, pueda sustentar su actuación ante el escrutinio público.

Historia del Principio

Este principio para la resolución de Dilemas Éticos se postuló en la ética clásica griega y ha sido utilizados y reconocido en muchos sistemas éticos y legislativos, como es el caso de Colombia. Esta doctrina tiene una amplia tradición, recogida en la sentencia tradicional De duobus malis, minor est semper eligendum, presente en el Libro II de la ética de Aristóteles, y luego difundido en el siglo XIII por Kempis. Está incluida en el artículo 35 de la Ley 1164 de 2007 y es retomada en el Manual Deontológico y Bioético del Psicólogo en Colombia.

Uso del Principio

El principio del mal menor se utiliza cuando se debe decidir entre dos alternativas y ambas conducen a situaciones donde el bien alcanzado no es ideal. En esta situación, la doctrina del mal menor propone que es válido éticamente elegir aquella alternativa que produzca la mayor cantidad posible de resultados positivos, es decir, el mayor bien posible. Esta alternativa entones contendría la menor cantidad de mal en la elección.

Las condiciones indispensables para que se pueda aplicar esta doctrina son:

  1. El agente (en este caso, el profesional) está obligado a actuar y tomar la decisión.
  2. Hay dos o más alternativas únicamente y ninguna de ellas cumple las condiciones ideales. Este punto supone que el profesional ha descartado juiciosamente otras posibles acciones que cumplan las condiciones mínimas.

Antes de atender a la solución usando la doctrina del mal menor, el profesional deberá descartar terceras vías. Un ejemplo de un dilema que aparentemente conduciría a la solución a través del mal menor pero en el que una tercera vía ofrece una mejor solución es:

Aparente Dilema a resolver mediante el Mal Menor: Una psicóloga escolar se enfrenta a que un estudiante, dentro de una sesión de apoyo, le comunica un acto de matoneo que la víctima no ha comunicado por encontrase atemorizado por los muchachos bajo amenaza. Parece que la disyuntiva es denunciar el caso, rompiendo la confidencialidad y colocando en riesgo tanto al muchacho que ha sufrido la agresión como a todo el proceso psicológico escolar, al reforzar la idea de no confidencialidad, además de faltar al deber ético, o por otro lado, proteger la confidencialidad, atentando también contra la beneficencia del muchacho.

Solución mediante una tercera vía: La respuesta correcta es más amplia y defiende la naturaleza de la intervención psicologica si se propone una intervención que incluye: a) aprender del caso y revisar los procesos escolares; b) atender al muchacho agresor, evaluando su conducta e interviniendo; c) revisar que otros estudiantes pueden encontrarse en condiciones de indefensión ante sus pares agresivos; d) evaluar e intervenir sobre el muchacho agredido, fortaleciéndole para que él libremente decida comunicar la agresión de la que es objeto.

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